Día del Padre


El 19 de marzo se celebra el Día del Padre, vamos a aprovechar nuestro Blog para felicitarlos desde aquí.


Día del Padre, Día de la Madre o Día de la Familia: una reflexión desde la escuela

El 19 de marzo de 2009 publicamos en este blog una entrada muy sencilla para felicitar el Día del Padre. El texto era breve, directo y propio de un blog de aula de aquellos años:

El 19 de marzo se celebra el Día del Padre, vamos a aprovechar nuestro blog para felicitarlos desde aquí.

A partir de aquella propuesta, varios alumnos y alumnas dejaron comentarios cariñosos dedicados a sus padres. Eran mensajes espontáneos, sencillos y llenos de afecto: “Papá, te quiero”, “Felicidades”, “Gracias”, “Eres el mejor padre del mundo”.

Vista con la distancia que da el tiempo, aquella entrada conserva algo muy valioso: la voz del alumnado y la importancia de expresar cariño. Pero también nos invita a abrir una reflexión necesaria: ¿cómo debemos celebrar hoy en la escuela el Día del Padre, el Día de la Madre o el Día de la Familia?

Una celebración que cambia con la mirada educativa

Durante muchos años, en los colegios era habitual preparar una manualidad para el Día del Padre y otra para el Día de la Madre. Un dibujo, una tarjeta, una poesía, un llavero, una flor, un marcapáginas o un pequeño regalo hecho con cartulina y mucha ilusión.

Estas actividades tenían, y siguen teniendo, aspectos positivos. Permiten trabajar la creatividad, la expresión escrita, la educación emocional, el agradecimiento y el cuidado hacia las personas que nos acompañan. Para muchos niños y niñas, preparar un detalle para alguien querido puede ser una experiencia bonita y significativa.

Sin embargo, la escuela de hoy no puede mirar estas celebraciones exactamente igual que hace quince o veinte años. La realidad familiar del alumnado es diversa. Hay niños y niñas que viven con su padre y su madre; otros con una sola persona adulta; otros con dos madres o dos padres; otros con abuelos, tíos o familias de acogida; otros alternan dos hogares; otros han vivido separaciones, pérdidas, ausencias o situaciones familiares complejas.

Por eso, la pregunta no debería ser simplemente si celebramos o no celebramos estas fechas. La pregunta educativa sería otra: ¿cómo podemos celebrar los vínculos familiares sin dejar a nadie fuera?

Lo valioso del Día del Padre

Celebrar el Día del Padre puede tener sentido cuando se plantea desde el reconocimiento y el afecto. Hay padres presentes, disponibles y comprometidos que cuidan, acompañan, educan, escuchan, juegan, sostienen y quieren.

Reconocer ese papel puede ayudar al alumnado a valorar el cuidado cotidiano. A veces damos por hecho lo que ocurre cada día: que alguien prepara el desayuno, revisa la mochila, acompaña al médico, escucha una preocupación, pregunta por el colegio o espera despierto cuando hay fiebre.

Desde ese punto de vista, una actividad del Día del Padre puede servir para hablar de gratitud, responsabilidad, corresponsabilidad y afecto. No se trata de idealizar una figura, sino de reconocer que cuidar también merece palabras.

El riesgo de una celebración cerrada

El problema aparece cuando la actividad escolar presupone que todo el alumnado tiene una misma estructura familiar. Si la consigna es “haz un regalo para papá”, puede que para la mayoría sea una tarea sencilla, pero para algunos niños y niñas puede convertirse en un momento incómodo, triste o incluso doloroso.

Puede ocurrir que no haya padre en casa. Puede que exista, pero no haya relación. Puede que haya fallecido. Puede que el menor viva con su madre, con sus abuelos, con una familia de acogida o con dos madres. Puede que el niño o la niña no quiera explicar su situación delante de la clase. Y tampoco debería tener que hacerlo.

La escuela debe ser un lugar donde nadie se sienta obligado a justificar su familia. Cada alumno trae al aula una historia, unos vínculos y unas circunstancias. Algunas son visibles; otras no. Por eso, las celebraciones escolares necesitan tacto, cuidado y flexibilidad.

Del Día del Padre al Día de la Familia

Una alternativa que muchos centros han ido incorporando es celebrar el Día de la Familia. Esta opción permite poner el foco en los vínculos, los cuidados y las personas importantes, sin limitar la actividad a una única figura familiar.

Celebrar el Día de la Familia no significa borrar al padre ni a la madre. Significa ampliar la mirada. En lugar de preguntar “¿qué regalo hacemos para papá?”, podemos preguntar:

  • ¿Quiénes son las personas que te cuidan?
  • ¿A quién quieres dar las gracias?
  • ¿Qué significa para ti la palabra familia?
  • ¿Qué personas forman parte de tu red de cariño?
  • ¿Qué gestos hacen que una casa se convierta en hogar?

Esta perspectiva permite que cada alumno o alumna elija a quién dirigir su tarjeta, su dibujo, su carta o su mensaje. Puede ser su padre, su madre, sus abuelos, una tía, un hermano mayor, una familia de acogida o varias personas a la vez.

No se trata de prohibir, sino de cuidar

El debate sobre estas fechas suele polarizarse demasiado rápido. A veces parece que solo hay dos opciones: mantenerlo todo como siempre o eliminar cualquier celebración. Pero la escuela puede buscar caminos más inteligentes.

No se trata de prohibir que una niña felicite a su padre. Tampoco de impedir que un niño escriba una carta a su madre. Se trata de diseñar propuestas abiertas para que todos puedan participar sin sentirse fuera de lugar.

Una consigna más inclusiva podría ser:

Escribe una carta o prepara un detalle para una persona de tu familia o de tu vida que te cuide, te acompañe o sea importante para ti.

Con una frase así, quien quiera felicitar a su padre puede hacerlo. Quien quiera felicitar a su madre, también. Quien necesite dirigirlo a otra persona significativa, tendrá igualmente su espacio.

Una actividad posible para el aula

En lugar de plantear una manualidad cerrada para el Día del Padre o el Día de la Madre, podemos proponer una actividad titulada:

“Gracias por cuidarme”

La actividad puede tener tres partes:

  1. Pienso: ¿qué personas me cuidan o me ayudan en mi vida diaria?
  2. Escribo: redacto una carta breve dando las gracias por algo concreto.
  3. Creo: preparo una tarjeta, dibujo, audio, poema o pequeño detalle para esa persona.

La clave está en que el destinatario no venga impuesto. Cada alumno o alumna decide a quién quiere dedicar su trabajo. De esta forma, la actividad conserva el valor afectivo de la celebración, pero evita excluir realidades familiares diferentes.

Preguntas para abrir un debate en clase

Esta entrada también puede servir para trabajar el pensamiento crítico con el alumnado de cursos superiores. Algunas preguntas podrían ser:

  • ¿Crees que es importante celebrar el Día del Padre o el Día de la Madre? ¿Por qué?
  • ¿Qué problemas pueden aparecer si todas las familias no son iguales?
  • ¿Qué ventajas tiene celebrar el Día de la Familia?
  • ¿Puede una misma actividad servir para familias diferentes?
  • ¿Qué es más importante: la fecha concreta o el mensaje de agradecimiento?
  • ¿Cómo podemos felicitar sin excluir?

Estas preguntas no buscan una respuesta única. Buscan que el alumnado aprenda a escuchar, argumentar, respetar otras experiencias y comprender que no todas las personas viven lo mismo.

Una mirada desde la educación emocional

Las celebraciones escolares no son neutras. Activan recuerdos, afectos, ilusiones y también ausencias. Por eso deben pensarse desde la educación emocional.

Un niño puede estar feliz preparando una tarjeta para su padre. Otro puede sentirse triste porque no tiene relación con él. Otro puede querer dedicarla a su abuelo. Otra puede tener dos madres y preguntarse si su familia cabe en la actividad. Otro puede estar viviendo una separación reciente y no querer hablar de ello.

La escuela no puede conocer siempre todas las circunstancias, pero sí puede crear propuestas lo suficientemente amplias como para que nadie tenga que quedarse al margen. A veces, la inclusión empieza en una palabra. No es lo mismo decir “para papá” que decir “para alguien que te cuida”.

El papel de las familias

También es importante explicar bien estas decisiones a las familias. Cambiar el enfoque de una celebración no significa negar la importancia de padres o madres. Significa reconocer que en una misma clase conviven historias distintas.

El centro puede comunicarlo de forma sencilla:

Este año trabajaremos una actividad sobre los cuidados y los vínculos familiares. Cada alumno o alumna podrá dedicar su trabajo a la persona o personas significativas de su familia. Queremos que todos puedan participar desde su propia realidad.

Cuando se explica así, la mayoría de las familias entiende que el objetivo no es quitar valor a nadie, sino sumar cuidado educativo.

Qué hacemos con esta entrada antigua

Esta publicación queda ahora actualizada como una memoria del blog de aula y, al mismo tiempo, como una reflexión educativa. En 2009, la entrada sirvió para felicitar a los padres y abrir un espacio de comentarios del alumnado. Hoy nos sirve para pensar cómo han cambiado la escuela, la sociedad y nuestra forma de mirar la diversidad familiar.

Los mensajes originales de cariño conservan su ternura. Pero la actualización nos permite añadir una idea importante: todas las familias merecen ser reconocidas, y ningún niño o niña debería sentirse extraño por la forma de su hogar.

Conclusión

Celebrar el Día del Padre, el Día de la Madre o el Día de la Familia no debería convertirse en una guerra de tradiciones. La escuela puede encontrar una fórmula más serena: celebrar los cuidados, agradecer los vínculos y permitir que cada alumno nombre a las personas importantes de su vida.

Quizá el reto no sea elegir entre padre, madre o familia. Quizá el reto sea educar la mirada para entender que el afecto tiene muchas formas, que cuidar es una tarea compartida y que la escuela debe ser un lugar donde todas las historias familiares puedan respirar con tranquilidad.

Porque al final, más que hacer una manualidad para una fecha concreta, lo verdaderamente educativo es aprender a decir: gracias por cuidarme.

Maestro Víctor

Maestro de educación física, con plaza en educación primaria bilingüe. Experiencia como jefe de estudios, coordinador bilingüe y proyectos y formación del profesorado. Coordinador de Radio Escolar Educativa.

17 Comentarios

  1. Papá quiero que te pongas bien y te quiero mucho.

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  2. Papá te quiero mucho y siempre te querré como un padre, de verdad.

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  3. Felícito a todos los padres del mundo

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  4. ¡¡¡¡¡¡¡¡Maestro no mandes tarea !!!!!!!!!!!!!!!!!

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  5. Hola soy Sara, papá hoy mismo te felicito dos veces porque es el Día del padre y de San Jose te quiero mucho papá.

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  6. Hooooooooooooooolaaaaaaaaaaaaaaaa papi,feliz dia del padre y san josé.

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  7. Papa te quiero mucho y te voy a decir una poesia. Papa papito viejo viejecito papa

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  8. papá felizz dia del padre papá ven a casa que te espera un regalo en vez de comprado en una web

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  9. felicito a todos los padres.

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  10. papá te quiero mucho mucho mucho...
    de tu hija eres el mejor padre del mundo
    felicidades...

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  11. Papa te quiero mucho mama y papa os e traido un regalo a los dos guapa y guapo.

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  12. Papá te quiero mucho te felicito a ti y a todos los padres del Mundo

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  13. PAPITO TE AMO, J´TAIME PAPA

    FELIS DÍA A TODOS LOS PADRES
    OS QUIERO PADRESS....
    HASTA OTRO DÍA

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  14. Muchas felicidades para mi padre y también para todos los padres de la clase.
    Un abrazo.

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