La Unión Europea quiere retrasar el acceso de los menores a las redes sociales: ¿qué significa para familias y escuelas?
La Comisión Europea ha dado un nuevo paso en el debate sobre la protección de los menores en internet. El 16 de septiembre de 2026, durante el discurso sobre el Estado de la Unión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció una propuesta para establecer reglas comunes en toda la Unión Europea sobre el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales.
Un día después, el 17 de septiembre, la Comisión presentó formalmente la EU KIDS Act, una propuesta legislativa que pretende establecer una incorporación gradual de los menores a las redes sociales y reforzar las obligaciones de las plataformas digitales.
Conviene hacer una primera aclaración importante: estas restricciones todavía no están en vigor. La EU KIDS Act es actualmente una propuesta de Reglamento y deberá ser examinada y negociada por el Parlamento Europeo y el Consejo antes de convertirse en legislación definitiva.
¿Qué edades plantea la Unión Europea?
La propuesta establece diferentes niveles de acceso dependiendo de la edad del menor.
- Menores de 13 años: no podrían tener cuentas en redes sociales.
- Entre 13 y 14 años: podrían utilizar determinadas redes sociales mediante una mini account configurada y supervisada por sus padres o tutores.
- A partir de los 15 años: podrían crear y gestionar su propia cuenta.
- Hasta los 18 años: seguirían estando protegidos por medidas específicas de seguridad y diseño adaptado a menores.
Las cuentas supervisadas para menores de 15 años tendrían además funcionalidades limitadas. La Comisión propone, entre otras medidas, establecer restricciones en el número de contactos y un límite de utilización de aproximadamente una hora diaria.
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| Imagen generada con IA |
Más que prohibir redes sociales
Aunque el elemento que más atención mediática ha recibido es la edad mínima, la propuesta europea va bastante más allá.
La EU KIDS Act pretende modificar la manera en la que determinados servicios digitales están diseñados cuando sus usuarios son menores.
Entre las medidas contempladas aparecen:
- limitar mecanismos destinados a prolongar excesivamente el tiempo de uso
- restringir el scroll infinito
- reducir determinados sistemas de recompensas
- limitar las notificaciones durante las horas de descanso
- impedir contactos no solicitados de desconocidos
- establecer perfiles privados por defecto para menores
- facilitar herramientas para bloquear o silenciar usuarios
- adaptar los algoritmos de recomendación
- reforzar las herramientas de control parental
También se plantea impedir que los menores puedan realizar emisiones en directo desde determinados servicios.
Las redes sociales no son el único objetivo
Otro aspecto especialmente interesante de la propuesta es que no se limita únicamente a Instagram, TikTok, Facebook, X u otras redes sociales.
Las nuevas reglas podrían afectar también a:
- plataformas de distribución de vídeo
- videojuegos en línea
- tiendas de aplicaciones
- sistemas operativos
- chatbots de inteligencia artificial
- los llamados AI companions o acompañantes virtuales
La Comisión Europea plantea que los chatbots y acompañantes basados en inteligencia artificial estén desactivados por defecto para los menores y que no puedan utilizar mecanismos destinados a generar dependencia emocional.
La verificación de edad será una de las claves
Una regulación de este tipo plantea inmediatamente una pregunta: ¿cómo comprobará una plataforma la edad real de una persona?
La Comisión Europea lleva trabajando desde hace tiempo en sistemas de verificación de edad que permitan comprobar si una persona supera una determinada edad intentando preservar al mismo tiempo su privacidad.
La propuesta señala que redes sociales, plataformas de vídeo, tiendas de aplicaciones y otros servicios deberán incorporar mecanismos efectivos de comprobación de edad.
Uno de los sistemas previstos es una solución europea de verificación que permitiría demostrar que una persona cumple un requisito de edad sin necesidad de que la plataforma conserve permanentemente documentación de identidad o datos biométricos.
Un cambio importante: la responsabilidad también será de las plataformas
Quizá uno de los aspectos más significativos de la EU KIDS Act sea el cambio en la atribución de responsabilidades.
Durante años, buena parte del debate sobre menores, móviles y redes sociales ha terminado desembocando en una recomendación dirigida a las familias:
“Hay que controlar mejor lo que hacen los niños en internet”.
Sin embargo, la nueva propuesta europea intenta modificar esta lógica.
Las grandes plataformas deberán demostrar que sus servicios son seguros desde el diseño y adecuados para la edad de sus usuarios.
Esto significa que la protección de los menores dejaría de depender exclusivamente de que una familia configure correctamente un teléfono móvil, controle las horas de conexión o conozca todas las aplicaciones utilizadas por sus hijos.
Las propias empresas tecnológicas tendrán obligaciones específicas.
¿Y qué significa esto para Educación Primaria?
La propuesta plantea una cuestión especialmente interesante desde el punto de vista educativo.
Un alumno o alumna de 6.º de Educación Primaria suele tener 11 o 12 años.
Según el modelo planteado por la Comisión Europea, todavía estaría por debajo de la edad mínima para disponer de una cuenta en una red social.
En los primeros cursos de Educación Secundaria aparecería progresivamente la posibilidad de utilizar cuentas supervisadas y, posteriormente, cuentas autónomas.
Pero impedir el acceso a determinadas plataformas no significa que la escuela deba esperar hasta los 15 años para hablar sobre redes sociales.
Probablemente significa justamente lo contrario.
Educar antes de acceder
La alfabetización digital y mediática debería producirse antes de que el alumnado tenga plena autonomía digital.
Antes de crear sus primeras cuentas, niños y adolescentes deberían comprender conceptos como:
- identidad digital
- privacidad
- huella digital
- ciberacoso
- consentimiento para compartir fotografías
- publicidad encubierta
- desinformación
- algoritmos de recomendación
- contenido patrocinado
- protección de datos personales
- uso responsable de la inteligencia artificial
Aquí aparece una aparente paradoja:
Europa quiere retrasar el acceso autónomo de los menores a las redes sociales, pero la educación debería adelantar su preparación para utilizarlas.
No parece especialmente razonable comenzar a enseñar estos conceptos cuando el adolescente ya lleva años utilizando las plataformas.
De la misma forma que la educación vial comienza mucho antes de que una persona pueda conducir un automóvil, la educación digital debería empezar antes de que un menor disponga de plena autonomía en internet.
El papel de las familias
La propuesta europea tampoco elimina la responsabilidad familiar.
Entre los 13 y los 15 años, los padres o tutores tendrían un papel especialmente importante mediante las cuentas supervisadas.
Pero el control parental no debería entenderse únicamente como una herramienta tecnológica para bloquear aplicaciones o limitar horarios.
También implica acompañamiento, diálogo y establecimiento progresivo de normas.
Conocer qué plataformas utilizan los menores, qué tipo de contenidos consumen, con quién se relacionan o qué información comparten sigue siendo una parte fundamental de la educación digital.
España también está trabajando en sus propias restricciones
El debate europeo coincide además con distintas iniciativas que se están desarrollando en España para reforzar la protección de los menores en entornos digitales.
Uno de los elementos que deberán resolverse durante la tramitación europea será precisamente cómo encajan las futuras reglas comunes de la Unión Europea con las medidas que algunos Estados miembros están preparando o desarrollando a nivel nacional.
¿Prohibir o educar?
Quizá la cuestión no debería plantearse como una elección entre prohibir las redes sociales o educar en su utilización.
Ambas estrategias pueden formar parte del mismo proceso.
Retrasar el acceso a determinados servicios puede reducir algunos riesgos durante determinadas etapas del desarrollo, pero ninguna limitación tecnológica sustituirá completamente a la educación.
Además, internet forma parte ya del entorno social, cultural y educativo en el que crecen niños y adolescentes.
El objetivo no debería ser mantenerlos permanentemente alejados del mundo digital, sino ayudarles a desarrollar progresivamente las competencias necesarias para desenvolverse en él.
Una responsabilidad compartida
La EU KIDS Act introduce, al menos en su planteamiento inicial, una idea especialmente relevante: la protección de los menores en internet no puede descansar únicamente sobre ellos mismos o sobre sus familias.
Las plataformas deben asumir responsabilidades.
Las administraciones deben establecer reglas.
Las familias deben acompañar.
Y la escuela debe educar.
En los próximos meses será necesario seguir la tramitación de esta propuesta europea y comprobar qué elementos permanecen en el texto definitivo.
Mientras tanto, el debate puede servir para plantearnos una pregunta educativa mucho más profunda:
¿Estamos enseñando a nuestros alumnos a comprender las redes sociales antes de que las redes sociales comiencen a comprenderlos a ellos?
Fuentes y más información
Comisión Europea
EU KIDS Act: propuesta para reforzar la protección de los menores en internet
Comisión Europea – documentación de la propuesta
Proposal for EU KIDS Act
elDiario.es
Información sobre las nuevas restricciones europeas al acceso de menores a redes sociales
CNN en Español
La Unión Europea plantea nuevas restricciones para el acceso de menores a las redes sociales
Artículo elaborado a partir de la propuesta presentada por la Comisión Europea en septiembre de 2026. La EU KIDS Act se encuentra en fase de tramitación legislativa, por lo que algunos de sus contenidos podrían modificarse antes de su aprobación definitiva.
